Un centro educativo
Quiere que su compromiso con la inclusión se note en el aula y no solo en el proyecto educativo.
No traigo un programa cerrado para aplicar.
Cada experiencia se diseña con ustedes, desde lo que necesitan conseguir, y por eso el primer paso siempre es escuchar.
Aquí está el recorrido completo, desde la primera conversación hasta lo que pasa cuando el encuentro termina.
Cuatro situaciones distintas donde una experiencia facilitada cambia algo.
Si tu caso se parece a alguna, ya tenemos por dónde empezar.
Quiere que su compromiso con la inclusión se note en el aula y no solo en el proyecto educativo.
Necesita tener una conversación difícil y convertirla en acuerdos que se cumplan.
Está en tránsito hacia la vida adulta y decidiendo qué quiere hacer con ella.
Necesitan entender lo que les está pasando y aprender otra forma de acompañar.
Una experiencia facilitada no se escucha, se hace.
Yo llevo el contenido y el criterio, y ellos aportan lo que viven todos los días.
Lo que ocurre en la sala tiene que servir fuera de ella, así que cada encuentro termina en algo concreto que se puedan llevar.
Cada línea responde a un momento distinto de quien la vive.
Una misma organización puede necesitar las tres en años diferentes, o una sola durante mucho tiempo.
No hace falta que sepas cuál necesitas antes de escribirme.
Se usa cuando un grupo necesita entender mejor un tema, una diferencia o una situación antes de decidir qué hacer con ella.
Suele aparecer cuando en la misma sala hay lecturas muy distintas del mismo problema y eso bloquea cualquier decisión.
El grupo sale con una lectura nueva, un lenguaje común y preguntas más útiles que las que traía.
Se usa cuando el grupo ya sabe qué quiere mejorar y necesita practicarlo hasta convertirlo en una capacidad que pueda usar después.
Es la línea de quien ya recibió formación sobre el tema y aun así no sabe qué hacer el lunes por la mañana.
El grupo practica cada herramienta durante el encuentro y sale sabiendo usarla.
Se usa cuando hay que convertir lo comprendido en decisiones, acuerdos o un plan que siga vivo después del encuentro.
Aparece cuando el análisis ya está hecho y lo que falta es que alguien se comprometa con algo.
El grupo sale con algo tangible, sea una decisión, una propuesta, un acuerdo o los próximos pasos.
Lo que se contrata es el trabajo conjunto.
El formato sale de lo que tu grupo necesita conseguir, y lo definimos juntos antes de empezar.
Una sola sesión con un objetivo único, donde se explica y se practica.
Conviene cuando hay algo concreto que el grupo tiene que saber hacer al salir.
Cuando lo que hay que desarrollar no cabe en un día, se reparte en varios encuentros que avanzan.
Entre uno y otro el grupo prueba lo trabajado en su realidad, y eso vuelve a la sesión siguiente.
Para auditorios grandes, donde la audiencia escucha y también participa.
Conviene cuando hay que mover a mucha gente a la vez y aun así dejar algo más que una sensación.
Media jornada o una entera para meterse en un reto concreto y salir con soluciones.
Es el formato de cuando la decisión no puede esperar a otra reunión.
Preparo y conduzco esa conversación que el equipo lleva tiempo posponiendo.
Aquí no llevo contenido.
Llevo la estructura para que la conversación llegue a algún sitio.
Formación para docentes, profesionales y equipos que acompañan a otras personas.
El foco está en el criterio para decidir, no en el catálogo de técnicas.
Ninguna experiencia se repite igual dos veces.
Este es el recorrido desde que me escribes hasta que el grupo se lleva algo.
No necesitas saber qué línea ni qué formato elegir.
Cuéntame qué está pasando y qué debería ser distinto después.