Qué está pasando
La situación tal como la ves, sin ordenarla ni traducirla a lenguaje técnico.
Casi nadie me escribe sabiendo qué necesita, y está bien que sea así.
La mayoría llega con una situación, no con un nombre para ella.
Ponerle nombre a eso también es parte de mi trabajo.
Todo arranca con una conversación donde me cuentas el contexto y lo que necesitas.
De ahí sale la propuesta de línea, formato y diseño.
Con estas tres cosas puedo contestarte algo útil en vez de pedirte más datos.
La situación tal como la ves, sin ordenarla ni traducirla a lenguaje técnico.
Docentes, familias, un equipo, un grupo de jóvenes, o varios a la vez.
Qué te gustaría que fuera distinto cuando el encuentro termine.
Para que sepas en qué te estás metiendo antes de mandar el primer mensaje.
No.
La mayoría de los grupos llegan con una situación, no con un nombre para ella.
Identificar la línea y el formato es parte de la conversación inicial.
Las dos formas, y el formato cambia según cuál sea.
Cuéntame dónde está tu grupo y lo vemos.
Siempre.
No tengo un programa cerrado que se aplique igual a todos los grupos.
Depende del formato.
Un taller de práctica pide un grupo más reducido que una conferencia participativa.
Trabajo con equipos y con sistemas humanos, no con personas sueltas.
El acompañamiento individual existe, pero no es lo que define lo que hago.
Con una conversación donde me cuentas el contexto y lo que necesitas.
De ahí sale la propuesta de línea, formato y diseño.
No necesitas saber qué línea ni qué formato elegir.
Con que me cuentes qué está pasando ya podemos empezar a diseñar el encuentro.